En español
Coaching de vida y de negocios, en español
Para personas multilingües que quieren crear su próximo capítulo con propósito: en el trabajo, en sus vínculos, en su práctica y en cada idioma en el que viven.

Quién soy
Soy Walter Freiberg. Nací en Buenos Aires y vivo en Montevideo desde 2022. Hablo cinco idiomas, practico budismo Theravada y escribo la serie Spanish Novels como Paco Ardit. Soy coach certificado por la ICF (ACC).
Cómo trabajo en español
Trabajo con hispanohablantes y con personas que aprendieron español y quieren usarlo para lo importante. Si tenés un español intermedio (B1) o superior, probablemente ya podés conversar una hora seguida.
¿Sobre qué hablás hoy en español: tu rutina, el fin de semana, una serie? ¿Cómo sería usarlo para hablar de los temas importantes de tu vida?
Como me dijo alguien, es como matar dos pájaros de un tiro: avanzás en tus proyectos personales o profesionales y, al mismo tiempo, practicás tu español. No es una clase de español.
Cómo empezamos
Tres pasos sin cargo. Cada uno te sirve por sí solo.
Paso 1 · Sin cargo · 60 minutos
Conversación inicial
Dónde estás y qué querés cambiar. Hablamos abiertamente de Focus y Depth, precios incluidos.
Paso 2 · Sin cargo · Por invitación
Experiencia de coaching
Una sesión real en el formato que estás considerando: 30 minutos con un tema para Focus, 90 minutos con dos o tres para Depth.
Paso 3 · Sin cargo
Visión y propuesta
Damos forma a una visión de adónde querés llegar y te propongo cómo trabajaríamos hacia ella. Terminamos con una respuesta clara: sí, o no por ahora. Las dos son bienvenidas.
Inversión
Una inversión en cómo vivís en cada idioma
Coaching privado, uno a uno, dos sesiones por mes, normalmente cada dos semanas, en español o en inglés, por Zoom desde cualquier lugar. Te comprometés al plazo mínimo y el pago es mensual.
Depth
El trabajo completo
US$1.000 por mes
Compromiso mínimo: seis meses
- Dos sesiones de 90 minutos por mes
- Dos o tres temas por sesión
- Hojas de reflexión y acción antes y después de cada sesión
- Email y WhatsApp entre sesiones, por texto o audio
- Coaching láser cuando surge algo importante entre sesiones
Focus
Una forma más liviana de empezar
US$300 por mes
Compromiso mínimo: tres meses
- Dos sesiones de 30 minutos por mes
- Un tema por sesión
- Hojas de reflexión y acción antes y después de cada sesión
Empieza con una conversación de 60 minutos sin cargo. Te vas con más claridad, trabajemos juntos o no.
¿Por qué contrataría a un coach?
Una charla breve desde mi experiencia: los coaches que cambiaron mi vida y mi negocio, y lo que vi lograr a mis clientes.
Leer la transcripción
¿Por qué contrataría a un coach?
Hola, soy Walter Freiberg, y hoy quiero hablar de algo que a veces me preguntan:
¿Por qué contrataría a un coach? ¿Por qué vos contratarías a un coach? ¿Por qué alguien lo haría?
Quiero empezar con una distinción clave: la diferencia entre coaching y terapia. Y lo que voy a contar es desde mi propia experiencia personal, que es de lo único de lo que puedo hablar con autoridad.
Coaching vs terapia
Crecí en Argentina, en una familia donde se hablaba de psicología y psicoanálisis desde que yo era muy chico. Elegí hacer terapia por cuenta propia al final de la adolescencia y durante mi juventud. Pasé por psicoterapia con una terapeuta junguiana, psicoterapia psicoanalítica y también por psicoanálisis. Incluso llegué a estudiar psicología en la universidad durante tres años… y ahí básicamente solo hablábamos de psicoanálisis.
Todo eso me resultó útil. Y después conocí el mundo del desarrollo personal, que lo ubico dentro del mundo del coaching.
Me gusta explicarlo así: la terapia tiene que ver con la recuperación de algo que tengo por sanar. El coaching tiene que ver con el descubrimiento de algo nuevo que deseo crear. Son ámbitos distintos, con sus propios tiempos, cada uno con su valor y su lugar.
Para decirlo simple: la terapia trabaja sobre el pasado, el coaching sobre el futuro. En el coaching nos enfocamos en el futuro que querés crear, en vez de revivir una y otra vez el pasado y quedarte atrapado en tu “futuro por defecto”: una versión de tu vida que es más de lo mismo, con variaciones mínimas.
Mi primer coach
Mi primer coach se llamaba David y era de Inglaterra. Yo tenía 26 años y ya hacía un tiempo que estaba metido en el desarrollo personal, con ganas de explorar distintas áreas de mi vida. Lo que buscaba era mejorar mis habilidades sociales y conectar mejor con otras personas.
Algo que me resonó mucho de David es que él era un apasionado del aprendizaje y de los idiomas, como yo. Me sorprendió la experiencia de tener un acompañamiento así: contar con otra persona para avanzar mucho en algo que para mí era significativo. Ese fue un año de exploración social y el año del descubrimiento de la meditación, y el apoyo del coaching fue clave para que esas experiencias tuvieran un impacto de largo plazo.
Alto rendimiento y múltiples coaches
Con el tiempo entendí que en el deporte, en la música o en la actuación, cuanto más alto el nivel, más coaches tenés. No porque el coach sea “mejor” que vos en lo que hacés, sino porque dos mentes ven más que una y alguien de afuera puede notar cosas que vos no ves.
En mi caso, he trabajado con coaches vocales, coaches de acento, coaches de idioma, coaches de ajedrez, e incluso con entrenadores en deportes como el pádel. Por ejemplo, hacia 2020 me propuse mejorar mi acento y pronunciación en inglés, pensando en ofrecer coaching a clientes internacionales. Trabajé más de un año y medio con coaches de acento americano, de forma individual y grupal, simplemente para sonar como quería sonar y mostrarme más profesional.
También recibí coaching de alemán antes de mi primer viaje a Europa, para ganar confianza en situaciones que me parecían estresantes. Y hubo ocasiones en que recibí coaching de vida en inglés o en español de personas que no eran hablantes nativos… y eso no fue un impedimento. Yo siendo nativo y el “experto” en el idioma no cambiaba nada: el valor estaba en la perspectiva y en las preguntas, no en su dominio lingüístico.
Cómo el coaching me ayudó en mi negocio
Cuando empecé como coach, uno de mis grandes desafíos fue mi identidad profesional. Al principio solo quería ofrecer coaching de idiomas, y cuando empecé a expandirme hacia el coaching de vida sentía que había un conflicto: como si tuviera que dejar atrás lo de los idiomas para dedicarme de lleno a lo otro.
Tuve conversaciones con coaches que me ayudaron a integrar ambas cosas y ofrecerlas según la necesidad de cada persona. Lo más importante fue ganar claridad interna. Recuerdo que, al iniciar un programa grupal de cinco meses para coaches (orientado más a la parte de desarrollo del negocio), le pregunté al facilitador (que se llamaba Jonny) si, siendo “coach de idiomas”, podía participar. En ese momento no me sentía listo para declararme “coach de vida”. Él me dijo: “Si te querés declarar coach, sos coach. Todos los coaches acá son bienvenidos”. Fue una frase que me abrió un montón de posibilidades de golpe.
Hice muchos roleplays con coaches. Uno en particular me marcó: practicar presentarme ante desconocidos como “coach de vida” sin excusas ni explicaciones. Puede parecer una pavada, pero para mí era un gran paso. Lo fácil para mí era decir que era “coach de idiomas”, en eso me sentía cómodo y con plena confianza. Lo otro me aterrorizaba. Y ese ejercicio me dio la seguridad para hacerlo después en situaciones reales y empezar a presentarme de esa manera. Me sirvió para ganar tiempo.
En cuanto a creencias limitantes, una importante que identifiqué, en mi rol de coach, fue: “Yo sé qué es lo mejor para vos, vos no sabés nada”. Venía de mi formación como profesor de piano y de mi pasión por enseñar. El coaching me dio la oportunidad de confiar más en la sabiduría de la otra persona y recordar que quienes nos contratan tienen todos los recursos que necesitan. Nosotros solo facilitamos el proceso.
Crear el futuro desde el futuro
Un concepto importante en el coaching es la creación del futuro desde el futuro. Me gusta explicarlo como lo hace Ben Hardy en “Be Your Future Self Now”: cuando creamos el futuro desde el futuro, no estamos limitados por lo que hicimos o fuimos en el pasado. Imaginamos lo que queremos, elevamos nuestro piso, y así, automáticamente, elevamos nuestro techo. Lo que creemos posible para nosotros.
En el año 2012 decidí que iba a vivir de ingresos pasivos y no depender de un trabajo “activo”. Me puse objetivos concretos y tomé acción hacia eso. Años más tarde lo materialicé con mis productos digitales para estudiantes de español, las “Spanish Novels”. Lo mismo a la hora de aprender idiomas: cada vez que me propuse un nivel de fluidez, tuve claro que lo iba a lograr, y lo creé desde ahí. Nunca lo pensé a partir de mis experiencias pasadas. De hecho, eso no me hubiera animado mucho. En la escuela primaria, durante un tiempo tuve que tomar clases de apoyo de inglés. Hubo momentos en que aprender otro idioma fue algo difícil y desafiante. Y, más tarde, empecé a planificar estos aprendizajes no desde mi pasado, sino desde mi futuro.
También vi la diferencia entre un año “normal” y uno diseñado desde el futuro. 2015 y parte de 2016 fueron años de trabajo estable pero sin grandes cambios. Hasta que, a fines de 2016, participé en mi primer workshop en vivo de desarrollo personal, en Las Vegas. Fue un antes y un después: conocí gente mucho más avanzada que yo en los ámbitos en que quería desarrollarme y decidí inspirarme en ellos como si fueran mis “futuros yo”. Eso, sumado a un espacio de coaching grupal durante todo el 2017 y 2018, llevó mi negocio online a un nuevo nivel.
¿Por qué contratar un coach?
Si alguien me pregunta hoy “¿por qué contratar un coach?”, le diría: para explorar los límites de lo que es posible para vos, para alcanzar tu verdadero potencial y para desarrollarte más rápido y de forma más sostenible.
El coaching comprime el tiempo. Nos da la oportunidad de crear cosas en menos tiempo y de manera más sostenible. Requiere trabajo, compromiso y acción; estar dispuestos a sentirnos cómodos en la incomodidad… y vale la pena.
He visto clientes lograr transformaciones profundas:
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Una clienta que había estudiado español durante más de diez años y no podía mantener una conversación en el idioma por miedo y vergüenza. Después de tres meses, empezó a ir a reuniones de intercambio de idiomas semanalmente, se presentaba con confianza, disfrutaba de conversar con los demás en español mientras conocía gente nueva.
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Otra mujer, dedicada a terapias de bienestar y meditación, que había perdido el contacto con su práctica espiritual. Estaba ansiosa, resentida con su familia y se sentía agobiada por sus responsabilidades. Después de nuestro trabajo, era capaz de disfrutar más de su familia, compartir momentos significativos y recuperar espacios de conexión espiritual para centrarse y rendir mejor como profesional.
Para mí, el coaching es una oportunidad para crear una felicidad genuina y duradera, basada en lo que realmente querés para tu futuro, sin limitarte por tu pasado.
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